Robar el alma

Fotografía y Eternidad

(Fragmentos)

Es interesante señalar que la fotografía, desde los inicios y más en el siglo XX no ocupó sólo el lugar del registro. Se advirtió y valoró su capacidad creativa. Cabe acotar que el siglo XX tuvo un eje central en la representación, así como las imágenes oníricas poblaron diferentes experiencias individuales y colectivas, y más aún cuando se popularizó el descubrimiento del inconsciente. Entonces, cuando parecía que todo el globo era un gran teatro donde los actores representaban, algunos de motu proprio y la gran mayoría manipulados, la imagen fotográfica paradójicamente volvió a ocupar su lugar de registro. Registró – enfatizamos al repetir- a través de fotoperiodistas, las venas abiertas del Continente en lucha, los turistas chinos en París y la filmación de las torres gemelas en Nueva York el 11 de septiembre del 2000. Pero ¿cómo?¿el mundo no era una gran escenografía?¿No se manejaba a control remoto?¿No estaba todo planificado? ¿Que los grandes serían siempre así y los países periféricos quedarían pobres, dolientes y succionados? Las imágenes, aunque manipuladas, empezaron a “reflejar”. Incluso ya no era necesario morir en el campo de batalla para registrar lo ocurrido como le había acontecido a Robert Capa o a Gilles Caron. Las cámaras podían tomarlo desde la lejanía. Los drones hacían su trabajo. Pero lo cierto es que cuando se creyó que la única realidad era la representación, las presencias reales, en el registro, en el esfuerzo  amateur, inundaron el planeta para transparentar situaciones variadas placenteras, agobiantes, para que las multitudes encuentren espejos donde mirarse y hasta hundirse como Narciso pero en aguas turbias. Nikon y Cannon, Sony, Samsung y unos cuantos más sostienen a Narciso aunque ya le muestran las corrientes espejadas en las que se perderá. Con estas inquietudes (en el alma) recorrimos un camino un tanto extraño y sinuoso: conocimos desde el rechazo histórico de muchos pueblos a ser capturados por la imagen fotográfica, hasta su instalación como doble corporal, pintura, registro, propuesta de “ser” en la esfera pública, obviamente no sin debate. Trabajamos con la puesta en cuerpo de lo que Horkheimer y Adorno llamaron “antropología dialéctica” y con los aportes a ésta que realizaron Walter Benjamin, pero también Aby Warburg, o la vasta trayectoria de los historiadores- antropólogos como Serge Gruzinsky.
Como decíamos en otro texto (Entel, 2008 : 26-27) Benjamin relaciona la experiencia del ver y de la imagen con el saber. Se trata, sin duda, de un ver peculiar cuya densidad equivale a advertir radiográficamente las circunstancias, vicisitudes e historia encerrada en un objeto. La fotografía es especialmente apta para cristalizar la observación micrológica, es decir aquella que advierte cómo un detalle significativo puede abrir un mundo, a veces descubriendo su lado oscuro, a veces haciéndolo estallar. Seguimos entonces el itinerario fragmentado de detalles significativos:

chacho      1. Lo que capturó la cámara indiscreta de Guido Boggiani por el 1900, las muchachas del Chaco paraguayo, su risa fresca, sus rostros tatuados. ¿Qué pensarían ellas? Y lo que imaginaba Lehmann Nietsche debían ser las fotografías más adecuadas para capturar vida y milagros de los pueblos originaríos. Su mirada antropométrica y los estragos realizados a las comunidades indígenas.

2. Lo que encierra aún hoy el detalle de las fotos posadas de los habitantes de Colonia Esperanza según Fernando Paillet y las fotografías entrerrianas de Cirilo Amancay Pinto. Podrían haberse puesto muchos más ejemplos. 3. Lo que significaba “el moño” enorme y sedoso en la cabeza de las nenas de los años 20-30 en tiempos de cabello cortado a la “garzón”. Las fotografías dan cuenta de modo abundante de esta moda que se reprodujo también en pinturas emblemáticas de Castagnino y Spilimbergo. ¿Por qué tanto moño para tan poco pelo?
4. La moda de rulos al viento. Los años 60 y 70, el hippismo y la rebeldía puesta en la ropa, la cabeza, los cabellos. Como si el deseo art nouveau de las imágenes de Mucha se hubiera concretado mucho tiempo después en las muchachas que se dejaban los rulos y los desplegaban en largas cabelleras. Y más aún, los muchachos también. Pero, tal supuesta liberación, ¿estaba generalizada? ¿o pertenecía a una elite?
5. Los cuerpos estáticos y cristalizados en el famoso “Libro de los Rostros” o Facebook. ¿Cuál es la ambición que hace proliferar de imágenes ese espacio? En este apartado nos centramos en la ilusión de detener el tiempo, contar y contar con imágenes. Nos detuvimos especialmente en cómo y por qué se entrega el alma gustosamente. Un modo de vivir el capitalismo.
6. La persistencia de la fotografía. Casi a modo de final, hemos tratado de volver a pensar ya no la vigencia de lo fotográfico que resulta obvia, sino sus modo de continuidad, la persistencia de la imagen lo cual nos ha llevado a acercarnos a una filosofía de la imagen.
7. Imágenes elegidas. Mientras reflexionábamos acerca de la fotografía hicimos un pequeño sondeo de cuáles imágenes permanecen como las más recordadas. Se lo preguntamos a una población heterogéneaTAPA-robar el alma

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